3 lecciones aprendidas sobre el hábito de reflexionar (que triplicó mi productividad).

Actualizado: 14 de dic de 2019

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A veces sabemos que hay algo que cambiar y lo menos que pensamos es que está frente nuestras narices. Y no . . .nada complejo, solo un punto ciego que nubla nuestra claridad y nos hace ocuparnos sin producir. ¿Sabes de lo que hablo? Hacer mucho y terminar cansados vs. completar prioridades con menor esfuerzo y mayor sensación de logro.


Pues lo que logré por medio de la reflexión fue justo así.



Tres lecciones que han triplicado mi productividad desde que practico el hábito de reflexionar:

Lección 1 | Reflexionar me hizo prosperar.

Lección 2 | Me hizo urgente y menos apurada.

Lección 3 | Reflexionar me dió paz.


Lección 1 | Reflexionar me hizo prosperar.

He probado como cierto que prosperidad no depende de trabajo duro sino de la acción comprometida, dedicada e inteligente.

  • Reflexionar hizo comenzar a ganar más dinero. Subí de uno -a- tres clientes de coaching cada dos meses y facilitar 2 programas de coaching virtuales en vez de uno cada cuatro meses- lo que multiplicó mi ingreso de $xxx -a- $xx,xxx. ¡Todo se veía ahora mucho más claro gracias a una hora de reflexión diaria!

Mi conflicto siempre se trataba de "sentirme sobrecargada". Por más que organizara los eventos en mi agenda siempre terminaba frustrada porque hacía mucho y lograba poco. Me sentía estancada y por más lecturas o talleres que invirtiera sentía un desgano porque simplemente algo faltaba.


Te va a parecer ridículo, gracioso o tal vez simpático lo que te voy a decir próximo. Cuando comencé a considerar la transición a ser empresaria virtual estrenaba la película Kung Fu Panda. En una de sus tres películas (¡espectaculares libretos!) uno de mis personajes favoritos Shifu (Dustin Hoffman)- dice: "Antes de la batalla del puño, viene la batalla de la mente"


Wow! ¡Bingo!


Tanto escuchar a expertos y encontré la respuesta en una caricatura. Bueno, esa descripción no es justa. Kung fu es arte de sabios. Por otro lado estoy clara que las películas comunican mensajes y códigos de forma silente para dormir, programar o despertar la sociedad. Pero ese es tal vez tema para otro artículo. En este caso despertó algo en mi que me hizo clic.


Aparte de nunca subestimar el valor del kung fu, tomar pertenencia de mi propia mente parecía la solución. Entonces pensé: ¿para qué enrollarme las mangas y tomar acción con un propósito incierto? Porque basado en resultados ni el propósito ni mis acciones estaban siendo asertivas. ¡Necesitaba poner mi cabeza en orden para que todo hiciera sentido!


¿Te has sentido de esa manera?


¡Necesitaba conquistar mi mente antes de ir manos a la obra en mis proyectos! Así que comencé a reflexionar y estos fueron los resultados:

  • Me hizo ganar enfoque con facilidad lo que significó mejor y mayor producción. Re-inicié mi hábito de escribir en mis jornales para organizar mis pensamientos. ¡Lo escribía todo! Me preguntaba: ¿qué tú quieres? ¿por qué lo quieres? ¿Cómo lo quieres? ¿cuándo lo quieres?¿qué necesitas?

  • Hice un plan de metas. Con un mapa claro de lo que necesitaba hacer no había manera de alterar mi enfoque láser en mis prioridades. Elevé mi productividad a 2 artículos semanales donde antes lograba escribir uno cada 10 días. No hay nada peor que comenzar el día sin saber por dónde comenzar.

  • Me hizo ganar tiempo al reloj. Gracias al aumento de enfoque y de recursos pude comenzar a delegar todo lo necesario pero no urgente de mi agenda permitiéndome efocar únicamente en lo que amo hacer: crear, escribir y enseñar.

Prosperar materialmente es más que ganar dinero, se trata de saber cómo hacerlo en especial si queremos mucho de eso. Prosperar es un camino de estrategias, colaboración, enfoque y dedicación. Y ninguna de las anteriores nacen por combustión espontánea. ¡Necesitamos diseñar un plan, aprender las lecciones, marinar los pensamientos para hacer las elecciones correctas que impulsen esa dedicación y enfoque a favor de nuestra prosperidad.


La pregunta es la clave de la reflexión


La reflexión afinó mi pensamiento. Aprendí a ser dueña de mis pensamientos y descubrí en el proceso que es más efectivo cuando pienso en forma de preguntas. ¡Me da una ventaja casi injusta a las mentes promedios que sólo reciclan juicios y pensamientos inculcados; no creados por ellos mismos.


Con la pregunta comencé a descubrir más sobre lo que yo pensaba, lo que verdaderamente quería o necesitaba. Cuestionando mis resultados y mis elecciones me di cuenta que estaba queriendo lo que no necesitaba y necesitando lo que no quería. Partiendo desde ahí siempre tenía las prioridades incorrectas en mi vida y como consecuencia no era productiva en las áreas que importaban para mi felicidad / auto-realización.


Hasta aquel momento uno de mis mayores retos estaba en el manejo de prioridades en mi agenda diaria. O más bien, identificarlas en primer lugar, ¿te ha sucedido? ¡Hoy está resuelto! Porque como beneficio añadido de reflexionar, se vuelve claro lo que es importante versus lo que es una prioridad en nuestra vida. De esa manera es mucho más simple dedicarnos lo que nos hace evolucionar verdaderamente.


4 preguntas que transformaron mis finanzas y optimizaron mi manejo de tiempo.



Son preguntas que siempre me hago al momento de reflexionar cada mañana pero no las limito a mi tiempo de reflexión. Estas 4 preguntas las puedes utilizar en cualquier momento para cualquier decisión, desde elegir la próxima meta en tu vida como para elegir qué comprar en una tienda. Serán el pivote que necesitas para transformar patrones disfuncionales en hábitos asertivos.

  1. ¿lo quiero? - defino si tiene valor para mi.

  2. ¿lo necesito? - defino si hace sentido tenerlo.

  3. Si hago esto o adquiero esto; ¿es por las razones correctas? - defino mis motivos para identificar si lo que hago o lo que obtengo es por compulsión o por necesidad legítima.

  4. ¿que estoy pensando? - mantiene mi mente en estado consciente para saber en qué estoy invirtiendo la energía de mis pensamientos. Ya sabes que el pensamiento es el primer nivel de creación, atraes lo que piensas constantemente. Es importante que mantengas tu mente positiva con buenos pensamientos y buena actitud.



Lección 2 | Reflexionar me hizo urgente y me quitó lo apurada.


Para mi hacer las cosas rápido era hacer las cosas mejor. . . ¡error!


El éxito no se gana con velocidad y cantidad, sino con resistencia y calidad. La reflexión te apoya a no caer en la trampa de la prisa, y te apoya a mantenerte firme en largas corridas dándote resistencia. Te digo: ser consistente es mejor que ir rápido.


Esto es lo que sé: Ser rápido te permite llegar primero a la cima pero ser consistente te permite llegar primero a la meta.


¡La diferencia es ENORME! Esas cosas que la prisa no nos deja ver en el camino nos obliga a hacer las cosas dos veces, haciéndonos perder tiempo y los detalles importantes para hacer las cosas excelente de la primera vez. La urgencia te permite optimizar tu tiempo sin atropellar a nadie, sin pasar por alto los detalles y hacerlo todo con la excelencia esperada.


Lección 3 | Reflexionar me da paz.

Todo buen líder sabe que reflexionar es parte de su estrategia de preparación.


Al principio no fue fácil porque venían a mi mente todo tipo de pensamientos que funcionaban más como distracción que como punto de crecimiento. Pero no pasó mucho tiempo para tomar control de este hábito. Reflexionar me permitió liberarme del juicio y comenzar a pensar en preguntas que me guiaran en la dirección correcta. Esto me permitió:

  • Disminuir el margen de error de mis elecciones.

  • Manejar con mayor astucia asuntos de relaciones porque ya entendía que la mayor parte de las veces el mal humor de las personas no tenía nada que ver conmigo. Ya nada era personal.

  • Eliminar obstáculos porque podía anticipar y crear plan b,c,d . . .

  • Ver todos los angulos, los pro y los contras de cada situación, de cada pensamiento, de cada elección.

Cuando las uní todas, el sentido de paz era evidente. Por medio de la reflexión eliminé sin saber- las causas más frecuentes que me causaban inquietud. Y es lo mismo que la reflexión puede hacer por ti.


Reflexiona. Encuentra tu propia voz entre tanto ruido en el mundo. ¡Voy a ti!


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