Ocho señales de que estás en crecimiento.

Actualizado: ene 10

Una vez elegimos un camino de crecimiento personal, ¿cómo sabemos que estamos en el camino correcto? Bueno, he descubierto que si conectamos con las señales que traen los resultados en nuestro camino, podemos saber cómo vamos. ¡Aquí te las comparto!


Es importante que sepas que en ocasiones los ajustes de bienestar en nuestra vida traen consigo una "crisis curativa". Esto significa que cuando desintoxicamos nuestra vida de relaciones, habitos, pensamientos que dañan nuestro interior, hay un periodo donde todo parece "complicarse" (ponerse peor), más ten presente que es natural. Esto sucede sólo porque romper con "malas influencias" es altamente retante y no sabemos cómo luce el otro lado del puente. Dicho esto, te comparto ocho señales que te permiten saber que estás en crecimiento:


1| Estás perdiendo gente en tu vida. 


Una vez leí: “Le pedí a Dios que me cuidara de mis enemigos y comencé a perder amigos” (Wow! ¿Verdad?) El punto es que: no es que estamos perdiendo sino ganando. Hoy hay gente en tu vida que no debe estar ahí y lo sabes. Al final del camino te darás cuenta que el dejar ir a quien NO es merecedor/a de tu compañía, es permitir llegar a quien SÍ lo es. Comienzas a respirar un mejor aire en tu vida porque construyes relaciones con las personas correctas y las haces parte de tu círculo interno.



2 | Poca o ninguna tolerancia a las excusas.


Ni las das ni las aceptas y comienzas a manejar con astucia a las personas que prefieren mentir antes de relacionarse con autenticidad. La práctica de tu integridad se vuelve una prioridad en cada área, en cada detalle, en cada relación, en cada elección que tomas en tu vida. Tu camino está tornándose lo suficientemente definido como para saber que la excusa quita más de lo que aporta.


3 | Utilizas términos en tu vocabulario que comunican determinación.


Te comprometes sin miedo y con claridad. “Tratar / intentar”, “tal vez”, “a ver si puedo” no son parte de tu vocabulario porque has comenzado a conocer lo que es relevante para ti. Las circunstancias no te manejan (tú las manejas) y no temes de tu capacidad para ser tu palabra porque te mueve tu compromiso; no el intento ni la necesidad.


4 | Integras de inmediato lo que aprendes a tu vida diaria.


Ya el crecimiento no es un deseo, es una acción integrada en tu agenda. Caminas un solo camino: crecimiento personal, y en ella integras profesión, familia, salud y todo lo importante para ti. Tomas acción inmediata sobre todo lo nuevo que aprendes, sobre todo lo que descubres y lo practicas donde cuenta (en tu vida), con quien cuenta (la gente que amas en tu vida) y como cuenta. ¡Siempre añadiendo!


5 | Desarrollas pasión por todo lo que te nutre tu interior.


¡Leer! ¡Conversar! ¡Conectar! ¡Escribir! ¡Reflexionar! ¡Enseñar! ¡Escuchar! Te has convertido en un libro abierto. Tu mente se inspira con mayor frecuencia y te emociona pensar en el futuro que estás creando para ti.


6 | Comienzas a notar cosas que antes eran invisibles para ti.


Grandes cosas se revelan cuando te paras fuera del cuadro y puedes contemplar el paisaje desde otra perspectiva. Ganas "vista panorámica". 


Cuando tu vida, tu corazón y tu mente comienzan a florecer desarrollas mejor visión espiritual (es decir, comienzas a mirar todo utilizando más que tus ojos físicos), comienzas a ver lo que otros no ven. Escuchar lo que otros no escuchan. Entender mensajes que otros no entienden porque aún están distraídos con el exterior (la corriente) que les impide conectarse con ellos mismos.


7 | Todo lo que haces está requiriendo más de ti.

Precisamente porque ya es hora de brillar, no hay razón para mentir. La falta de autenticidad obstruye nuestro brillo natural y eliminar esas máscaras requiere esfuerzo adicional especialmente en momentos de ajustes y transición. Requieres más porque aún “crecimiento” no es el estilo de vida aplicado. Esto significa que comienzas a “estirarte” saliendo de lo cómodo y de lo conocido creando una tensión constante – saludable cuando ves el trecho entre dónde estás y dónde quieres estar. Al principio se pone complicado, porque nos damos cuenta que hemos vivido más en reparación que en preparación en nuestra vida. Sin embargo, la disciplina de no negociar lo que te hace crecer (en paz y felicidad), lo hace simple en el proceso. Desarrollas determinación inquebrantable porque sabes lo que quieres para ti.


Por otro lado, mientras más eres capaz de ver, más entiendes. Mientras más entiendes, mayor es tu responsabilidad de hacer algo al respecto en beneficio colectivo (comenzando por la gente que amas), enseñar a otros a despertar del sueño de ser “común”. Esto de por sí requiere mayor esfuerzo, pasión y energía de tu parte.


8 | Tu día se vuelve más activo y liviano.


A pesar de que las prioridades sobre tu crecimiento ocupan espacios en tu agenda diaria que antes no ocupaban, sientes una sensación de alegría, de paz, alivio y rompimiento de cargas que no aportaban nada en beneficio a tu vida. Comienzas a entender que estar ocupados no es lo mismo que ser productivos y esto hace una enorme diferencia en tu semana. Aumenta el sentido de agradecimiento en nuestro interior porque cada día productivo es un día de propósito útil a favor de tu sueños y de la humanidad. Porque cuando crecemos, añadimos a otros. Recuerda: un líder es aquel que sabe el camino, camina el camino y lo enseña.


Dime entonces, ¿estás en crecimiento? Toma un momento para reflexionar qué necesitas para comenzar cambios que traigan luz, simpleza y significado a tu vida. Si estás ya en camino ¡felicidades!, si aún estás descubriendo ¡sigue! Y no te detengas. Comienza donde estás y con lo que tienes ahora porque no necesitas nada más. Sólo comienza un paso a la vez, pero comienza. ¡Voy a ti! ¡Comenta! ¿Qué has experimentado en tu camino que desees compartir?


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